No se puede hablar de Montelíbano sin hablar de Cerro Matoso. Durante más de cuatro décadas, esta mina de níquel ha sido el motor económico del municipio, objeto de debates ambientales, fuente de regalías, empleo y polémica. Esta es la historia de cómo una formación rocosa en medio del monte se convirtió en una de las minas a cielo abierto más grandes del mundo.
Antes de meternos en la historia, vale la pena saber qué se extrae en Cerro Matoso. El níquel es un metal blanco plateado que se usa principalmente para hacer acero inoxidable. Ese acero que tienes en el lavaplatos, en los cubiertos, en la lavadora, en instrumental médico, en muchas baterías de vehículos eléctricos, en la industria aeroespacial. Sin níquel, el acero se oxida. Con níquel, se vuelve inoxidable y resistente.
Colombia es uno de los productores importantes de níquel a nivel mundial, y casi toda su producción sale de Cerro Matoso, en Montelíbano.
En los años 50 y 60, geólogos que trabajaban en la región del sur de Córdoba empezaron a notar una formación de roca rojiza muy particular cerca de Montelíbano. Era laterita rica en hierro, y al analizarla descubrieron que también contenía níquel en concentraciones aprovechables.
En los años 60 se hicieron exploraciones más serias. Se confirmó que el yacimiento era de clase mundial: uno de los depósitos de níquel laterítico más grandes del planeta, con suficiente reserva para operar por décadas.
Decir que Cerro Matoso transformó Montelíbano es decir poco. Cuando llegó la operación:
El empleo directo e indirecto de Cerro Matoso ha sido fundamental para la economía local. Se estima que miles de familias montelibaneras dependen de manera directa o indirecta de la operación minera (contratistas, proveedores, servicios, etc.).
Una mina de este tamaño no se opera sin impacto. Cerro Matoso ha enfrentado críticas y tutelas por:
En 2017, la Corte Constitucional colombiana falló a favor de las comunidades indígenas zenúes y afrodescendientes vecinas a la mina, ordenando medidas de protección y compensación por impactos a la salud y al medio ambiente. El fallo (Sentencia T-733/2017) reconoció afectaciones ambientales serias y el derecho de las comunidades a la consulta previa.
Los resguardos indígenas cercanos (como el de Alto San Jorge) han planteado que la operación minera afectó sus territorios ancestrales, su salud y su forma de vida. El conflicto ha generado mesas de diálogo, acuerdos y sigue siendo un tema vigente.
Se han documentado preocupaciones sobre enfermedades respiratorias y otras condiciones de salud en comunidades cercanas. La empresa y el Estado han implementado programas de monitoreo y atención médica, pero las comunidades afectadas continúan exigiendo más acciones.
Una crítica recurrente es que las regalías por la minería no siempre se han reflejado en mejoras proporcionales para la comunidad local. Problemas de corrupción, mala gestión y priorización han generado debates.
"Cerro Matoso dio empleo, pero también dejó heridas. Es una relación complicada, con gratitud y con reclamos al mismo tiempo." — Líder comunitario de la región
El proceso, explicado en términos simples:
El ferroníquel sale por vía terrestre hacia los puertos caribeños y de ahí a mercados internacionales: Europa, Asia, Estados Unidos. Los compradores principales son siderúrgicas que fabrican acero inoxidable.
Esta es la pregunta clave para el futuro de Montelíbano. Toda mina tiene una vida útil. Las estimaciones más conservadoras hablan de que Cerro Matoso podría operar otros 15-25 años, dependiendo de nuevas exploraciones, precios internacionales y viabilidad técnica.
¿Y después? Los escenarios posibles:
Para Montelíbano, la gran tarea pendiente es diversificar la economía. Depender demasiado de una sola industria es riesgoso. Emprendimiento, agricultura tecnificada, turismo, servicios y comercio son apuestas que el municipio ya está empezando a hacer.
No para el público general. Es una operación industrial privada con altos protocolos de seguridad. Solo ingresan empleados, contratistas y visitantes autorizados. Lo que sí se puede hacer es verla desde los miradores en las carreteras de acceso y desde ciertos puntos de Montelíbano. La vista nocturna, con las luces de la planta, es particularmente impresionante.
Cerro Matoso no es solo una mina: es un capítulo clave en la historia económica de Colombia y es el corazón industrial de Montelíbano. Con sus luces y sombras, con sus beneficios y sus costos, es parte inseparable de la identidad del municipio. Entender su historia ayuda a entender por qué Montelíbano es como es hoy.
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